El jueves 9 de abril, el Tribunal del Bronx emitió un veredicto histórico y polémico en Estados Unidos. Erik Duran se convirtió en el primer agente en servicio del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) en ser declarado culpable de la muerte de un civil en más de una década.

El jurado determinó que Duran debe ser condenado a prisión, con una pena que oscila entre tres y nueve años por el cargo de homicidio involuntario.
El episodio que motivó la condena ocurrió el 23 de agosto de 2023, durante una controvertida persecución para detener a un sospechoso que huía en un scooter motorizado sin casco. Erik Duprey, de 30 años, le arrojó una nevera portátil llena de bebidas y hielo.
Luego de recibir el impacto de la hielera en el brazo, Duprey perdió el control del vehículo, chocó contra un árbol, salió despedido y cayó al pavimento. Según la fiscalía, sufrió un golpe mortal en la cabeza y lesiones craneales graves, falleciendo casi al instante.
Antes de conocer la decisión judicial, el ex sargento Duran tomó la palabra para expresar que sus acciones tenían como objetivo proteger a otros agentes y a la ciudadanía. Explicó que aquel día formaba parte de un grupo policial especializado en narcóticos que realizaba una operación encubierta en el Bronx.
Tras realizar al menos cinco arrestos en tres horas, el equipo decidió hacer una parada no planificada en un parque del oeste del Bronx, donde habían reportes de tráfico de drogas en una zona residencial frecuentada por niños y familias.
Eran las cinco de la tarde cuando los agentes encubiertos se dispersaron. El plan era esperar a que una oficial concretara la compra de narcóticos para interceptar al traficante en flagrancia. Según el informe policial, Duprey vendió drogas a la agente y luego intentó huir. Cámaras de vigilancia captaron al joven conduciendo el patinete por la calle en dirección a un grupo de personas.
Duran, que no vestía uniforme y había sido agente durante 13 años, fue suspendido tras el incidente. Duprey, nacido en Puerto Rico, era repartidor y padre de tres hijos pequeños. Había emigrado a los 18 años con su pareja en busca de mejores oportunidades.
Su madre, Gretchen Soto, afirmó haber hablado con él por videollamada justo antes de su muerte y rechazó repetidamente las acusaciones de que vendía drogas o que intentó escapar de la policía. “Mi hijo no es solo un nombre ni un caso más. Fue un incidente injusto; lo extrañamos todos los días. Sus hijos ya no tienen padre. Soñaba con ser paramédico, pero su nivel de inglés lo avergonzaba y no persiguió su sueño”, declaró entre lágrimas.
El juez Guy Mitchell rechazó la defensa de Duran, señalando que sus acciones no estaban justificadas. “El tribunal considera que el acusado reaccionó con enojo e imprudencia desmedida porque el señor Duprey parecía salirse con la suya”, afirmó. Además, destacó que Duran “tuvo tiempo suficiente para advertir a los demás que se apartaran, pero eligió lanzar la hielera”.
En su defensa, el ex agente sostuvo que actuó en una fracción de segundo para proteger a sus compañeros, ya que el sospechoso “iba a chocar contra nosotros” y esa fue la única forma que encontró para intentar detenerlo o desviar su trayectoria.
Previo a la lectura de la sentencia, agentes con chaquetas del NYPD desfilaron por el juzgado del Bronx. Al mismo tiempo, unos veinte referentes y activistas del movimiento Black Lives Matter se congregaron frente al tribunal para exigir justicia por Duprey.
La Asociación Benevolente de Sargentos de la Ciudad de Nueva York (NYPD SBA) impulsó una petición en línea, firmada por más de 11.000 personas, solicitando que Duran no fuera enviado a prisión.
Finalmente, el juez Mitchell declaró culpable a Erik Duran por homicidio involuntario y anticipó que la condena será entre tres y nueve años de cárcel.
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