La infracción de tránsito que hizo caer a una banda narco que tenía delivery y cobraba con billeteras virtuales

El 3 de mayo de 2025, cuando la temperatura en Posadas rozaba los 30 grados, efectivos de la División Drogas Peligrosas detectaron que un Volkswagen Vento cruzó un semáforo en rojo en una de las avenidas principales de la ciudad, cerca de un asentamiento. Esa infracción de tránsito desencadenó el desmantelamiento de una banda narco dedicada a ingresar diversas drogas desde Paraguay, fraccionarlas y comercializarlas en la capital misionera. La organización incluso operaba un servicio de delivery y utilizaba billeteras virtuales para cobrar.

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Los tres miembros de la banda quedaron a un paso del juicio oral y público, luego de que la Cámara Federal de Apelaciones de Posadas confirmó sus procesamientos y dictó prisión preventiva.

El operativo comenzó en la intersección de las avenidas Rademacher y Comandante Espora. Al detener el vehículo y bajar la ventanilla, los agentes observaron pequeñas bolsas con marihuana en el piso. La Fiscalía Federal autorizó una requisa que permitió incautar un envoltorio con 346 gramos y otro con 66 gramos. Además, se encontraron quince pastillas de éxtasis escondidas en una puerta, junto con una balanza de precisión bajo uno de los asientos.

Siguiendo las instrucciones de la Justicia Federal, se detuvo a los dos ocupantes del vehículo, identificados como Carlos Horacio Bernal y su pareja Abigail Ayelén Andruskevicz, a quienes se les secuestraron los teléfonos celulares, dispositivos que resultaron fundamentales para descubrir a los demás integrantes de la organización.

El análisis del teléfono de Bernal reveló información vinculada a la comercialización de marihuana, cocaína, éxtasis y ácido lisérgico. Sin embargo, acceder al iPhone de Andruskevicz fue mucho más complicado, requiriendo 3.645 intentos por parte de especialistas. Finalmente, se comprobó su participación activa en las operaciones de narcomenudeo diarias.

La investigación continuó a cargo de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales de Gendarmería Nacional, que logró identificar al resto de los miembros, entre ellos Sebastián Leiva Del Valle, un ciudadano paraguayo encargado de ingresar la droga a través del puente internacional “San Roque González de Santa Cruz”, que conecta Posadas con Encarnación.

La conexión con Del Valle quedó evidenciada en los mensajes contenidos en el celular de Bernal, donde se intercambiaban datos sobre precios, cantidades, tipos de drogas, coordinaciones de pagos y entregas.

Del Valle fue detenido al ingresar al país y se le secuestraron dos teléfonos celulares. Sin embargo, aún faltaba localizar al encargado del delivery en Posadas, tarea que desempeñaba Guillermo René Palacios en un Peugeot 206.

De esta manera, Bernal y Andruskevicz evitaban el contacto directo con los consumidores, manteniendo cierto nivel de anonimato. No obstante, en las comunicaciones por mensajería instantánea no utilizaban códigos, repitiendo términos como “crispy”, “pepas”, “pastis” y “cartones”.

Los jueces de la Cámara Federal, al ratificar los procesamientos, destacaron que la información obtenida del teléfono de Bernal fue clave para la investigación, ya que incluía diálogos con Del Valle, Palacios y un proveedor local identificado como José Francisco Chaile.

“Esos chats no exhiben diálogos ambiguos ni meras referencias sociales. Por el contrario, revelan coordinación en las maniobras de abastecimiento, stock, pagos, reposición de mercadería y distribución”, señalaron los magistrados.

Respecto a Del Valle, afirmaron que era responsable de la “provisión transfronteriza” de los estupefacientes requeridos por Bernal, Andruskevicz y Palacios para cumplir con los pedidos.

Andruskevicz intentó desligarse del delito asegurando inicialmente que solo acompañaba a Bernal en el automóvil. Sin embargo, las conversaciones extraídas de su celular demuestran su rol activo: ofrecía estupefacientes, coordinaba precios y modalidades de entrega, respondía pedidos de “faso” y “crispy”, indicaba costos de envío y facilitaba datos de su cuenta Mercado Pago para recibir pagos.

También se detectaron audios en los que Bernal utilizaba ese teléfono para ofrecer “pasti, pepas, cartones”, junto con fotografías de marihuana envasada al vacío.

Del dispositivo de Del Valle surgieron datos relevantes como la oferta de éxtasis a 15 dólares el gramo y la existencia de una deuda pendiente tanto por la droga entregada como por el costo de envío desde Paraguay. En un mensaje le dice a Bernal: “Me debés por el kilo que te llevé el jueves y el kilo que te llevé el sábado”. Bernal respondió: “Estoy juntando, boludo, creo que te puedo dar todo eso hoy”.

En otra conversación, Bernal comenta con su proveedor: “A mí me gustan las dos, esa que me mostraste y ésta que estoy vendiendo. Es para tener dos variedades nomás, porque hay gente que pide para ver si hay otra variedad. La que ustedes me traen es la mejor”.

En su afán por cerrar nuevas ventas, Del Valle envió una foto de drogas sintéticas, a lo que Bernal respondió: “Uy bro, qué linda pinta que tiene ese, muy bien se ve… el crispy este que vos me vendés pega muchísimo, pega como mucho viste, y tiene una pinta que va a estar muy bueno, se va a vender rápido, le voy a hacer la propaganda”.

Los investigadores también constataron que Palacios era contactado por Bernal para entregar pedidos en domicilios o puntos de encuentro

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