Zulan, la Dj que pasó de hacer fiestas sin éxito en Buenos Aires a llevar la energía de la Bombonera a Coachella

Hace dos años, Amanda Szulansky organizaba en Buenos Aires pequeñas fiestas “super vacías”, donde ella y sus amigas salían a la calle pidiendo a la gente que se acercara, recordó con nostalgia. Ese es el punto de partida para entender el contraste entre la Zulan que armaba eventos a pulmón y la artista que hoy comienza a ser reconocida como un fenómeno.

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Hace pocas semanas, esa misma joven se presentó en la carpa Sahara de Coachella ante miles de personas, cuenta con casi un millón y medio de oyentes mensuales en Spotify y sus videos circulan por toda Argentina y el mundo en redes sociales. Allí, mezcla house con una estética bostera y un llamativo remix que combina el himno nacional con “Muchachos”, la canción representativa del Mundial Qatar 2022, todo en medio del desierto californiano.

La diferencia entre aquellas dos escenas parece abismal y ella misma lo reconoce, narrando con entusiasmo y sorpresa. Habla pausadamente, sonríe con naturalidad y relata sus experiencias con gran dulzura, compartiendo momentos trascendentes.

Llegó a las oficinas de la productora Dale Play junto a su manager, vestida con un camperón rompeviento blanco, una camiseta de Boca Juniors bajo el abrigo y un mate con accesorios adornados con el logo de la 12 en la mano.

En persona y en sus videos, Zulan se aleja de la imagen distante que suelen tener muchos DJ detrás de la consola y más bien transmite la sensación de alguien que disfruta plenamente la vorágine de un éxito emergente.

**Llevar la Bombonera a otro lugar**

Mientras en internet su paso por Coachella se vivió casi como un acto patriótico –la DJ argentina-estadounidense llevó la Bombonera al desierto–, ella recuerda el agotamiento posterior: “Estaba re nerviosa. Me sentí pésima después. Fui a mi hotel y dormí como veinte horas”, contó.

Al despertar, los videos de su presentación ya se habían viralizado a nivel mundial. En Argentina, donde muchos recién la descubrían, su nombre inundaba las redes sociales, aunque en el exterior llevaba tiempo conquistando varias ciudades.

Antes de popularizarse en el país, Zulan ya había tocado en Estados Unidos, México, Canadá, Brasil, Australia y varias ciudades europeas, participando en importantes festivales.

El primero fue Portola, en San Francisco, en septiembre pasado, una experiencia que casi la hace renunciar. “Estaba re nerviosa y no me gustó… Pensé que no me gustaban los festivales, punto. Como que no quería tocar en ningún festival más en mi vida”, confesó a Clarín.

Sin embargo, el contraste con su presente fue contundente. Después de aquella primera experiencia incómoda, Coachella la posicionó nuevamente frente a un público masivo y puso a Zulan en el foco nacional. La viralización de sus videos activó el orgullo argentino que suele surgir cuando nuestra identidad cultural llega a un escenario internacional.

Tras esa repercusión y por pedido del público local, se anunció una presentación en Niceto Club el jueves 7 de mayo. La cita se organizó rápidamente: “Decidí hacerlo hace nada, dos semanas. No sabía si me iba a salir bien”, reveló, y definió ese show como el más “power” que ha dado hasta el momento en la ciudad.

“Después de Coachella dije ‘quiero volver acá’… poder regresar, que me pidan que vuelva y que haya gente de verdad es lindo”, relató con alegría. El lugar se llenó, con un dress code implícito y la presencia de su familia en el público.

La conexión que Zulan genera con el público nace de la autenticidad de su propuesta. “Estoy metida en los detalles de cualquier lugar donde toque o con cualquier show”, explicó. Su identidad surge justamente de esa obsesión por la energía y la experiencia en vivo.

La atención al control de los detalles aparece en varias ocasiones durante la entrevista. Aunque su nombre se asocia con el mixeo detrás de la consola, su espectáculo trasciende al set y remite a una identidad que la vincula desde la niñez: el fútbol.

**Bostera de Nueva York**

Amanda nació en Nueva York. Su madre es estadounidense y su padre argentino. Creció viajando frecuentemente entre ambos países, llevando una vida dividida entre continentes. “Iba a la escuela todos los meses del año”, recordó entre risas y algo de cansancio. En medio de esos vaivenes, heredó de su padre una pasión indiscutida: Boca Juniors.

“Fui al Mundial de Alemania, Brasil y Qatar a ver la final”, contó. Creció asistiendo a la cancha y reconoce que gran parte de la energía que busca transmitir en escena proviene de esa experiencia. Encuentra una estrecha semejanza entre la intensidad de los hinchas y la respuesta del público en un recital. “Quiero traer esa energía a mis shows”, afirmó.

Su figura se relaciona con camisetas de fútbol, remixes de canciones latinas y la música electrónica, pero la música llegó mucho antes que los festivales o la explosión en redes sociales.

Tiene una única certeza: quiere compartir su música con el mundo. Aunque algunos puedan pensar que su éxito fue rápido, la música forma parte de su vida desde la infancia. Comenzó clases de piano a los cinco años, luego aprendió batería, guitarra y empezó a producir canciones a los 13.

Estudió producción musical en la Universidad del Sur de California (USC), en Los Ángeles, carrera que dejó hace poco más de dos años para dedicarse plenamente a su proyecto. “Siempre hacía música, pero nadie la había escuchado y no tenía cómo

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